Prostitutas follando calle trabajo legal e ilegal

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Yo le aclaro que no es sobre mis penas, sino sobre su trabajo. Se encoge de hombros y me dice que si le garantizo anonimato, no le hago fotos y le pago, que vale. Se hace llamar Helen, tiene 27 años, es paraguaya y tiene dos hijos, los dos en su país. En este edificio, al contrario de lo pasa en el , todos los burdeles son del mismo propietario , un ecuatoriano que tiene otras casas por Madrid. Helen estuvo antes en un hotel de carretera, pero le obligaban a pagar casi euros diario por la habitación y la comida.

Pero tener a los chicos de seguridad abajo da mucha tranquilidad. Algo que no pasa en el , donde el fuerte olor a rancio es uniforme en todo el edificio. El funciona desde hace unos siete u ocho años, le han dicho. Yo no llegué a verlo. Aquí no hay peleas. A los clientes también les da mucha calma ver que hay alguien de seguridad.

Pero al tratarse de un negocio soterrado y en manos de mafias, nadie va a poder reclamarlo. Aparecen a los pocos segundos llevando un carro de la compra cargado de papel higiénico para abastecer a las prostitutas de los cinco pisos.

Los recaderos del llevan un carro lleno de papel higiénico para las chicas D. En la calle del Guillermo de Osma hay un par de lupanares históricos que han ido cambiando de ubicación y son poco menos que mitos en internet. Así mismo se define él. Ahora tiene 55 y participa en algunos foros de prostitutas contando sus experiencias.

Ahí es donde lo encuentro, junto a otros tres que han colaborado en la elaboración de este reportaje. Si no nos ayudamos entre nosotros, con lo mal vistos que estamos Promete un servicio gratis al que adivine el resultado del Juventus-Real Madrid. Es un sitio bien comunicado. Sólo en este trocito tenemos cinco estaciones de metro y una de Renfe.

Lo que sí que se conoce es el origen de estos lupanares en la zona. Dos hombres hacen guardia ante la puerta del del Paseo de las Delicias D. Y no hizo nada. En ese vacío seguimos y es lo que les permite seguir desarrollando esas actividades mafiosas e ilegales", lamenta Nita García. Los vecinos recogieron firmas y se cerraron muchos de aquellos clubes, que luego volvieron a abrir pero ya como restaurantes y comercios normales".

Entre los bares y las casas particulares funcionando las 24 horas, había peleas y conflictos cada noche. Los vecinos se quejan, pero de puertas para dentro. Repasamos juntos el listado de burdeles que he recopilado y nos damos cuenta de que tal vez esté incompleto: Ese es el indicio que nos dice que dentro hay prostitución", apunta. De todos modos, Nita García aclara que " lo que realmente nos molesta no es que una persona libremente decida ejercer la prostitución.

A mí eso me da igual. Una clara referencia a las enormes cantidades de dinero que pueden manejarse en el mundillo de la prostitución. Un diez en marketing, vamos. Sonaba a que sabía lo que se hacía y que no tenía tiempo para andarse con tonterías. Todo lo que oí fueron cifras de dinero desorbitadas a cambio de muy poco sexo. Un trato jugoso para alguien joven y sin experiencia que no suela estar atento a las consecuencias de la letra pequeña.

En un tiempo récord, M. Tal y como lo pintaba M. Tienes que ir y hacer lo que él quiera. Eso me hizo pensar que ya no cabía duda de que lo que hacía M. Pero no estaba claro. Nuevamente, y a pesar de mi indignación, lo que me parecía completamente ilegal volvía a estar abierto a interpretaciones. Es el caso de Belfimar Camacho, una joven de Punto Fijo, estado Falcón, ubicado al occidente de Venezuela, quien en octubre de se fue a Curazao a trabajar como mesera en el restaurante Bandera Grill.

La difícil situación económica le había obligado a abandonar el quinto semestre de Derecho que cursaba en la Universidad de Punto Fijo, reseña el portal Cactus Refiere la familia de Belfimar que desde que la joven de 20 años llegó a la isla mantuvo frecuente comunicación telefónica con ellos.

Su madre cuenta que su hija le comentó que la pareja de curazoleños le había asignado una habitación muy cómoda, pero no se ocuparon de ofrecerle comida.

Ante esto, Belfimar Camacho decidió huir siguiendo el consejo de su madre. Por su parte, los dueños del restaurante la denunciaron por supuestamente haberse robado 2 mil dólares. Camacho es testigo clave en el proceso judicial. El caso de Belfimar Camacho no es un hecho aislado, sino la muestra de una situación que adquiere visos de tragedia humana.

La proliferación de mujeres llegadas desde suelo venezolano para dedicarse a la prostitución encendió alarmas entre las autoridades de la isla, las cuales reconocen que es sumamente difícil determinar las intenciones de toda fémina que arriba al país.

Pero, pese a las dificultades, la policía asegura que se mantiene alerta ante esta situación. Y es que, como reseña Extra , el otrora hecho poco frecuente de toparse con una venezolana en un lugar de prostitución, ahora se ha hecho consuetudinario. La vieja profesión se ha constituido en la tabla de salvación para muchas mujeres que no encuentran otro modo de sobrevivir a la dura crisis de Venezuela.

Al principio lloré mucho, pero creo que cuando uno se mentaliza, pues, la cosa fluye mejor. La aguda crisis humanitaria que vive Venezuela también ha generado una ola de prostitutas venezolanas en las ciudades fronterizas de Brasil, en especial, en Boa Vista y Pacaraima. Y si bien el oficio no quebranta la reglamentación, las mujeres que son sorprendidas vendiendo sus favores sexuales con visa de turista, pueden ser deportadas por violar las leyes de inmigración, alerta la Policía Federal brasileña.

Los proxenetas cobran a los clientes un aproximado de 35 o 40 dólares y les pagan a las mujeres que usan como esclavas sexuales, apenas el 20 por ciento de lo ganado. Otro de los países que sufre el problema que genera la prostitución y la inmigración desorganizada es Colombia, donde las estadísticas informales de las autoridades hablan de miles de prostitutas provenientes de las ciudades fronterizas con Venezuela y que se han expandido por todo el país.

Dairis es una joven que aceptó conversar con Vértice vía telefónica. Vivía en Maracaibo con su familia, es madre soltera de dos hijos de 3 y 5 años. Por semanas los alimenté con agua de harina Pan harina de maíz para hacer arepas y les daba arroz en la noche. Le pedimos a Dairis que describiera cómo se encontraba emocionalmente y no fue capaz de hacerlo.

Solo escuchamos al teléfono un llanto inconsolable. No obstante, no ha dejado de trabajar. A favor de ella ha operado una orden de protección emanada de la Corte Constitucional de Colombia que obliga a las autoridades a prestar atención médica a las trabajadoras sexuales provenientes de Venezuela.

Específicamente, el tribunal ordenó la reapertura de un local en el que encontraron a cuatro venezolanas ejerciendo la prostitución. La prensa panameña y la venezolana se han hecho eco de los problemas que han surgido a raíz de la presencia cada vez mayor de jóvenes de varias regiones del país suramericano que se han lanzado al mercado del istmo panameño en busca de dólares americanos que compensen sus carencias y sacrificios.

Lo cierto es que la inmigración desorganizada y la competencia de las venezolanas han dado lugar a que surja un pleito con sus pares panameñas, quienes les han declarado la guerra por supuesta competencia desleal.

María del Carmen es una de las jóvenes que accedió a conversar con Vértice. No lo hace obligada, sino consciente de que es una vía para poder superar el escollo en el que vive su familia: Asegura que se ha dado el lujo de cobrar dólares por día o noche de sus caricias sin límites a ejecutivos de alto nivel y turistas extranjeros que se pasean por las zonas de tolerancia panameñas.

Pero esto no asusta a María del Carmen, quien aseguró estar dispuesta a cumplir con el nuevo requerimiento para continuar con su negocio. Asegura que una vez consiguió a un venezolano rico en ese lugar y que le dio dólares de propina: El viejo oficio también lo ejercen las venezolanas en Paramaribo, la capital de Surinam. Cuenta que antes de llegar a las calles de Paramaribo, ni siquiera sabía de la existencia de esta ciudad.

prostitutas follando calle trabajo legal e ilegal Sólo opino que no tiene que ser muy agradable. A favor de ella ha operado una orden de protección emanada de la Corte Constitucional de Colombia que obliga a las autoridades a prestar atención médica a las trabajadoras sexuales provenientes de Venezuela. Insatisfecha con la explicación sobre la legalidad o no del negocio que no me acababa de quedar clara contacté con José Antonio Nin, portavoz de la Policía Nacional en Cataluña. Get updates Get updates. Es un edificio muy viejo, de casi años y sin ascensor. También me dice, con poca convicción, prostitutas veteranas prostitutas callejeras en valencia las chicas no viven allí: Por lo tanto, la prostituta no es vista como una criminal, sino como una víctima de explotación; mientras que los clientes y proxenetas son vistos como explotadores.

Pero esto no asusta a María del Carmen, quien aseguró estar dispuesta a cumplir con el nuevo requerimiento para continuar con su negocio. Asegura que una vez consiguió a un venezolano rico en ese lugar y que le dio dólares de propina: El viejo oficio también lo ejercen las venezolanas en Paramaribo, la capital de Surinam. Cuenta que antes de llegar a las calles de Paramaribo, ni siquiera sabía de la existencia de esta ciudad.

El hambre la llevó a aceptar la propuesta de una amiga, quien la contactó con los dueños de un local dedicado al entretenimiento erótico en esa ciudad multicultural de mil habitantes. A diferencia de otras historias, Daniela asegura que los proxenetas con los que trabaja no la acosan en absoluto.

Por el contrario, refiere que son las mujeres las que van tras ellos para tratar de convencerlos de que las contraten. Cuenta que a ella le financiaron el primer pasaje a Surinam, así como la estadía que debía pagar con un porcentaje de lo obtenido por su trabajo. Después de este tiempo regresó a Venezuela para ver a su hija y, de paso, practicarse una cirugía de aumento de mamas, una inversión que multiplicaría sus ingresos al poder incrementar su tarifa.

Su objetivo es comprar una casa y ello la lleva a soportar lo duro que resulta este trabajo. El reportaje de El Nacional dice que las prostitutas venezolanas en Paramaribo aumentan exponencialmente, llegando a poner en jaque a las mujeres de origen brasileño, antiguas líderes del negocio en esas latitudes. Josefina debe trabajar desde un cuarto tipo estudio. Los clientes llaman y se conectan en vivo. A ella le corresponde complacer sus exigencias, moverse tal cual le solicitan, y llevar a cabo actos sexuales de acuerdo a los lineamientos que le pidan.

Ejerce junto con otra chica rusa. No lo hago porque lo disfruto, todo lo contrario, cuando me toca ir con los clientes de dama de compañía, me siento mal, pero sé que no tengo muchas alternativas. La crisis me obligó a pasar hambre, mi familia vive en la miseria y ahora pueden comer porque yo hago lo que hago. Los hombres me dan propinas, casi no les entiendo, pero les gustan las mujeres jóvenes.

Luego conoció a un caballero que la invitó a trabajar en un hotel donde ofrece compañía a clientes de lujo. Suelo tener 3 o 4 por día, hay clientes que me contratan por días completos y me dan carteras, zapatos, ropa y propinas.

Cuenta que, por lo general, se trata de hombres mayores. Las venezolanas, quienes ya se cuentan por decenas, anuncian sus atractivos online y se promocionan como escorts por tarifas que oscilan entre los 50 euros la hora y hasta 1.

Todo depende de la muchacha, el lugar y la fantasía que solicite el cliente. Por lo menos resulta un alivio el hecho de que ejercer la prostitución en España es legal, siempre que la mujer sea quien ofrezca sus servicios, haga los tratos y cobre la totalidad de los honorarios.

Aquí, como puede verse, los proxenetas son los delincuentes. Pero estos solo son datos inciertos, toda vez que las autoridades no tienen ni idea de las personas que trabajan sin permiso en Colombia. Semana dice que la cantidad de venezolanos que entran a Colombia sellando su pasaporte en los puestos de control se incrementa cada día. Así tenemos que en entraron a ese país mil personas; en la cifra subió a mil, mientras que en ingresaron mil.

Solo se conoce el dato de aquellos que son atrapados por los agentes de migración y terminan deportados por carecer de la documentación legal. Estos son también cifras que suben constantemente. Por ejemplo, en solo 11 venezolanos fueron expulsados, mientras que en , 1. El reportaje de Semana cita a Christian Krüger, director de Migración Colombia, quien refiere que las mujeres cuando entran por los puestos de control lo hacen en calidad de turistas, lo que imposibilita discriminar el propósito del viaje.

Advierte que a las mujeres no se las deporta por ejercer la prostitución, sino por su condición de ilegalidad en Colombia. La actitud de las mujeres que se ven obligadas a prostituirse para enfrentar la crisis es muy importante, asegura la psicóloga colombiana residenciada en Miami, Consuelo Moreno: Si esa gran manzana roja es la micronación de los burdeles, su capital es el Paseo de las Delicias. Allí se encuentran casi la mitad de los lupanares. Y la densidad la disparan dos bloques: Antaño también tuvieron residentes, pero la prostitución fue ganando metros hasta que los echó a todos.

Es un edificio muy viejo, de casi años y sin ascensor. Tiene 4 plantas con 4 pisos cada una. Parece que tuvo tiempos mejores. Ahora huele a rancio y da la sensación de que se va a caer a trozos. Al pasar el portal hay unas escaleras que suben al primer rellano, donde te reciben 4 puertas de madera carcomida. Deduzco que peruano, porque lleva una camiseta del Sporting Cristal. Pero parece que no. El , como cualquier otro supermercado, hace un horario muy parecido a un Eroski: El siguiente día me planto en la puerta del a las 9 de la mañana.

Hoy no me pilla el toro. Luego pienso que igual voy a parecer muy desesperado llegando el primero. Prefiero gastar media hora tomando café en la terraza de al lado y observar.

En ese rato veo entrar hasta a cinco hombres al edificio. En los foros de prostitutas que los hay y con una cantidad de información ingente sobre el sector avisan de que en la puerta del hay un tipo con un bate de béisbol que hace las veces de guardia de seguridad. Sería en otros tiempos o sería un mito; ahora no hay nadie que controle y entro. También advierten en esos foros de que en el es muy difícil pasar del primer piso. Hay burdeles en las cuatro plantas, pero llegar a la segunda es casi misión imposible.

Hay al menos seis. Me miran mal y el ambiente es hostil. Una chica rumana me tira de la camiseta. No son ni las diez de la mañana, pero ya huele a alcohol.

Salgo y subo las escaleras a toda prisa mientras la rumana de antes me dice algo en su idioma. Sólo hay un piso abierto. Pero ahora muchos han cerrado. Se disculpa porque sólo tiene una chica disponible y me pide que la vea sin compromiso.

Así funciona este edificio: Sale una joven mulata adormilada, le digo que me lo pienso y que ahora le diré algo, la chica vuelve a su cuarto y yo me quedo un rato hablando con la madame. El de Delicias, entre un bar y un bazar, abre las puertas de 9 de la mañana a 10 de la noche D.

También me dice, con poca convicción, que las chicas no viven allí: Es como un control de alcoholemia", me aseguró el gerente. Desde , la prostitución no es un delito en España y, desde , en Cataluña existen licencias que regulan los locales donde se puede ejercer la prostitución. Insatisfecha con la explicación sobre la legalidad o no del negocio que no me acababa de quedar clara contacté con José Antonio Nin, portavoz de la Policía Nacional en Cataluña.

Las españolas que la ejercen libremente y se encuentran con esto tampoco suelen denunciar porque también suelen vivir situaciones de necesidad", reconoció. La línea de la coacción es muy fina, y eso sí es delito ", añadió el agente.

Cuando terminó de impresionarme, me invitó esa misma noche al club e insistió varias veces: No te preocupes, yo te enseñaré". Colgué con la promesa de darle una respuesta pronto y, tal vez, un café de por medio para conocernos mejor y terminar de disipar mis miedos aunque, eso sí, sin compromiso. Al día siguiente, M. Promesas millonarias que deambulaban en un ambiguo baile entre la legalidad y el proxenetismo.

Yo, de momento y para siempre, dejé de contestar.

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